Albert Bandura sentó las bases en el siglo XX, pero su Teoría del Aprendizaje Social hoy se reconfigura en entornos donde la interacción está mediada por pantallas, foros y herramientas colaborativas.
Lo que dice la ciencia:
Li, Hong y Craig (2023), en un artículo publicado en la prestigiosa Educational Psychology Review (revista Q1), revisan 60 estudios empíricos y concluyen que los entornos digitales ofrecen dos affordances educativas poderosas:
- Interacción colaborativa (co-construcción del conocimiento).
- Participación observacional (aprender viendo a pares modelar estrategias).
Hallazgo clave: La tecnología social no debe usarse para "transmitir más información", sino para diseñar experiencias donde el engagement y la colaboración sean el motor del aprendizaje.
Desde una perspectiva iberoamericana, Vega Vilca et al. (2024) añaden una advertencia crucial: el aprendizaje colaborativo mediado por TIC no es automático. Su éxito depende de dos variables moderadoras: el diseño intencional de la tarea y la formación del docente como facilitador de dinámicas grupales.
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